¿Se ajusta tu nivel de vida a tus ingresos?
Hay una manera muy rápida, un poco simplista, de saber si vives por encima de tus posibilidades:
¿Gastas menos de lo que ganas? = ¡Olé tú! Vives por debajo de tus posibilidades
¿Gastas más de lo que ganas? = ¡Alarma! Vives por encima de tus posibilidades
¿Gastas lo que ganas? = ¡Cuidadiiin! Si no te queda para el ahorro, ¡caer en la categoría de Alarma es muy fácil!
Estado «Olé tú»
Siempre te aseguras de que que sobre dinerito a fin de mes.
Y eso significa que, de alguna manera, acumulas ahorros.
Y esto es algo que debes celebrar.
¡Así que sigue así!
Estado «alarma»:
Gastas más dinero del que entra en tu cuenta, y eso es un problemón.
¿Por qué?
Porque significa que gastas dinero que no es tuyo, dinerito prestado.
Es posible que le pidas dinero prestado a tu tarjeta de crédito.
Pero si cada mes pides dinero a la tarjeta, o a un amigo, o a tu familia, estás incrementando los gastos, y el estado de alarma se incrementa y no disminuye.
Estado «cuidadiiiin»:
Gastas todo lo que entra en la cuenta.
No dejas ni un poquito de dinero para el ahorro.
Andas en la cuerda floja.
Esto es peligroso.
Porque los imprevistos suceden.
Una lavadora rota antes de tiempo.
Una reparación del coche inesperada.
Y ¡ZAS!
Te caes de la cuerda.
Tus gastos ahora superan tus ingresos.
Entras en el estado de ALARMA.
¿Por qué gastas más de lo que ganas?
No te preocupes, no eres un bicho raro si gastas más de lo que ganas.
Son muchísimas las personas que viven por encima de sus posibilidades.
Y es que hay muchos motivos por los que vives de esta manera.
Te dejo algunos de ellos aquí:
- La inflación
- Una publicidad cada vez más agresiva.
- La presión social de llevar deportivas de marca «x» para ser «guay».
- Tener una casa más grande que la de tu cuñada.
- Comprar ropa cara para «aparentar».
- Usar la tarjeta de crédito sin control.
- Las compras emocionales.
- La falta de ahorros.
- Tu mentalidad.
- La falta de educación financiera.
¡Tengo buenas noticias!
Es posible tomar el control y empezar a alinear tus gastos con tus ingresos.
Manteniendo una vida que te haga feliz.
¡Que te haga feliz a ti!
¡No al vecino!
¿Cómo puedes empezar?
Revisa los motivos que te dejé más arriba.
Señala cuáles crees que tienen más impacto en la forma en que gastas.
Sincérate.
Ahora toma uno de ellos y piensa en una manera de cambiarlo de manera que tus gastos se reduzcan.
Te cuento como empecé yo…
Hice una lista de los motivos por los que yo creía que mis gastos eran demasiado altos.
Mi motivo principal era que yo compraba como si mi cuenta no tuviera fin.
Como si fuese rica.
Compraba lo que necesitaba y lo que me apetecía.
Sin mirar cuánto tenía para cada cosa.
Evidentemente, cuando vives así, llega un momento que no te queda dinero para pagar la quota de la tarjeta de crédito, ya te has gastado ese dinero en compras innecesarias.
Para cambiar eso, decidí empezar un presupuesto.
De esa manera, ya no compraba a lo loco.
Tenía un plan que debía seguir al pie de la letra.
¡Y funcionó!
Por lo menos, me solucionó este asunto, empecé a gastar dentro de mis posibilidades.
