Y tu "yo del futuro", ¿qué opina?
Mis finanzas las gestionamos dos personas:
La Bego del presente y la Bego del futuro.
No, no tengo desdoblamiento de personalidad.
O quizá si.
Pero volvamos al caso.
La Bego del presente se ocupa de la gestión diaria, cuenta el tiempo en días y meses, es la «disfrutona».
Cuando nos llega un dinero extra, lo primero que se pregunta es «¿Dónde podría ir de viaje?»
La Bego del futuro, en cambio, se ocupa de la gestión a largo plazo, cuenta el tiempo en años y décadas.
Cuando tenemos algo extra de dinero, lo primero que se pregunta es: «¿Dónde lo invierto?»
Yo siempre tengo en cuenta a ambas cuando tomo decisiones financieras.
¿Por qué?
Pues porque una me permite disfrutar y vivir plenamente, y la otra se asegura que pueda seguir haciéndolo el resto de mi vida.
Quizá tú también hayas aprendido a contar con la opinión de tu «yo del futuro».
Si no es tu caso, no te preocupes, es normal.
Estamos programados para pensar en el corto plazo
No es culpa tuya, es algo natural, nos viene «de serie», como el airbag en un coche.
Y este hecho tiene varias explicaciones
1. Tu cerebro primitivo:
Todos tenemos 2 jugadores mentales: el cerebro primitivo y el cerebro racional.
El Primitivo se ocupa de nuestras reacciones rápidas e impulsivas.
Busca el placer inmediato, en el presente.
El Racional es más moderno y nos ayuda a pensar en el futuro y tomar decisiones conscientes y meditadas.
El problema es que tu cerebro primitivo tiene una voz más fuerte y es más rápido que tu cerebro racional.
Así que, si no tienes las herramientas necesarias para frenarlo, siempre va a ganar la batalla.
2. El sesgo del presente:
Es un fenómeno psicológico.
Nos lleva a valorar más lo que podemos obtener ahora que lo que podríamos recibir en el futuro.
Te hace pensar que una recompensa pequeña hoy es mucho mejor que una recompensa grande mañana.
Incluso sabiendo que esto no es así.
Por ejemplo: si te ofrezco 100€ hoy o 200€ dentro de 1 año, tu cerebro está programado para priorizar el presente.
«Más vale pájaro en mano que ciento volando».
Y la pura realidad es que acabas de perder 100€.
3. La ilusión del «Yo del futuro»:
Cuando pensamos en nosotros mismos dentro de 10, 20 o 30 años, nuestro cerebro lo procesa casi como si estuviera pensando en un extraño.
Esto explica por qué te cuesta tanto ahorrar para tu jubilación.
Porque sientes que estás sacrificando algo para otra persona, no para ti.
¿Cómo puedes empezar a pensar también a largo plazo?
Haz que el Futuro Sea Real:
Intenta visualizarte con canas y arrugas y háblate frente al espejo.
Hay muchas aplicaciones de esas que recrean tu cara en el futuro.
¡Hazlo!
Y empieza preguntarle a tu «yo del futuro» qué quiere, cómo es la vida que lleva, en qué casa vive.
Necesitas hacer crecer tu dinero para conseguir esas cosas.
Recuerda, un día serás tu yo del futuro, y quieres estar bien preparada.
Recompénsate Hoy y Mañana:
No se trata de privarte completamente del placer inmediato.
De hecho, eso puede ser contraproducente.
En lugar de eso, intenta una estrategia de «esto o aquello».
Por ejemplo, si te apetece una compra impulsiva, comprométete a invertir una cantidad igual.
Así, te recompensas en el presente y al mismo tiempo haces un gesto hacia tu futuro.
Automatiza tus Finanzas:
La automatización es una herramienta poderosa para vencer a tu cerebro primitivo.
Configura transferencias automáticas a tu cuenta de inversiones justo después de recibir tu salario.
Así, el dinero se destina a tu futuro antes de que tu cerebro tenga la oportunidad de gastarlo en el presente.
Educa a tu Cerebro:
El conocimiento es poder.
Aprende cómo funciona tu mente y sabrás como manejarla para tu beneficio.
Disfruta del presente, preparándote para el futuro.
